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    Tipos de Monturas para telescopios

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    Quizás se le presta demasiada poca atención a las monturas de los telescopios, pero una mala montura puede hacer que un telescopio con unas lentes o espejos perfectamente pulidos no sirvan para nada, porque la imagen no parará de moverse de un lado a otro, haciendo muy incómoda la visión a través del telescopio.
    La montura es la encargada de sujetar al telescopio y se conocen básicamente de dos tipos: las monturas azimutales y las ecuatoriales.

    Monturas Azimutales

    monturasmonturas
    Este tipo de montura permite rotar el telescopio 360º en la horizontal y casi 90º en la vertical, pudiendo apuntar hacia prácticamente toda la bóveda celeste. Puede ser una montura para telescopios terrestres (observación de pájaros, deportes, etcétera) pero en astronomía nos será más útil la montura ecuatorial.
    En el esquema se puede apreciar los dos movimientos que permite la montura azimutal. Ambos movimientos puede conseguirse rotando un mando que llevan incorporado en ambos ejes.

    Gran parte de los telescopios refractores de pequeño diámetro vienen sobre una de esas monturas.
    Un astrónomo aficionado americano (John Dobson) inventó un tipo de montura para telescopios de gran envergadura, especialmente para telescopios tipo Newton. La gran ventaja de este tipo de montura es que puede construirse fácilmente, ocupa poco espacio y, si está bien equilibrada, permite movimientos muy finos mientras observamos. Son una alternativa económica a las grandes monturas ecuatoriales, mucho más caras, para aquéllos que quieran transportar su telescopio Newton al campo y no tengan previsto hacer fotografía astronómica.

    Ventajas:
    -   Suelen ser más económicas que las ecuatoriales, sobre todo en el modelo Dobson.
    -   Si nos trasladamos a un lugar de observación, no tenemos más que sacar la montura Dobson y el telescopio y ponernos a observar (bueno, es aconsejable que el telescopio iguale su temperatura al ambiente exterior antes de la observación para que disminuyan los efectos de la turbulencia).

    Inconvenientes:
    -   Es necesario ir moviendo los dos ejes del telescopio para poder seguir un objeto. Cuantos más aumentos tengamos, más modificaciones en ambos ejes tendremos que hacer, con la dificultad que ello supone. Evidentemente esos movimientos hacen que la imagen se mueva o vibre demasiado para disfrutar de una observación de calidad.
    -   No permite tomar fotografías astronómicas, excepto de los objetos más brillantes, como la Luna, el Sol (!!!CON FILTRO¡¡¡), y algunos planetas brillantes (Júpiter, Saturno...).

    Montura Ecuatorial

    monturas
    Esta montura fue especialmente concebida para la observación astronómica. Al igual que en la montura azimutal, permite el movimiento sobre dos ejes perpendiculares entre sí. Uno apunta hacia uno de los polos celestes y gira alrededor de él y el otro se mueve perpendicularmente a estos (de Norte a Sur). Es decir, mientras observamos, uno de los ejes se movería paralelo al ecuador celeste y el otro se movería perpendicularmente a éste. De esa forma podemos situarnos en cualquier punto de la bóveda celeste.

    Ventajas:
    -   Una vez se ha posicionado correctamente, se puede motorizar, por lo que podemos observar un objeto indefinidamente sin necesidad de mover los ejes del telescopio.
    -   Si nuestro telescopio no está motorizado, sólo hemos de mover uno de los ejes para seguir al objeto.
    -   Permite hacer fotografías de larga exposición si acoplamos una cámara al ocular o la situamos acoplada sobre el telescopio (Piggy- Back) con lo que conseguimos hacer fotografías de una gran zona del cielo con exposiciones muy largas, eso hace que en la fotografía puedan aparecer muchas más estrellas, que se vean las nebulosas más brillantes, sus colores, etcétera.
    -   Podemos apuntar hacia cualquier punto de la bóveda celeste, a diferencia de la montura azimutal en las que las zonas que tenemos sobre nuestra cabeza (zenit) pueden quedar fuera de nuestro alcance ya que el tubo del telescopio choca contra la misma montura o contra el trípode.
    -   Conociendo las coordenadas exactas de un objeto podemos buscarlo simplemente moviendo los ejes de la montura los grados necesarios. No suele ser sencillo y se requiere bastante práctica para poder encontrar algún cuerpo celeste en el cielo, pero una vez que se conoce la forma puede sernos muy útil. De esa forma podemos encontrar rápidamente cualquier objeto del firmamento ya catalogado.

    Inconvenientes:
    -   Su precio es mucho más elevado, muchas veces incluso es la pieza más cara del telescopio, incluso más que el tubo.
    -   Suele ser más engorrosa a la hora de posicionarla correctamente ya que ha de estar totalmente horizontal respecto al suelo, se ha de orientar perfectamente dirigiéndola hacia el Polo celeste (en el Hemisferio Norte sería en las cercanías de la estrella Polar y en el Hemisferio Sur cerca de la estrella Sigma Octantis). Luego hemos de hacer un seguimiento de unas cuantas estrellas y comprobar que no se desplazan del campo de observación a medida que pasa el tiempo únicamente moviendo el eje de la ascensión recta. Aunque no hace falta tanta precisión si lo único que queremos hacer es una observación visual.
    -   Hasta que no tenemos algo de práctica, apuntar hacia alguna zona del cielo puede ser casi cómico, porque puede observarse un mismo objeto situando la montura de diferentes formas, aunque sólo una suele ser la más práctica. Con el tiempo y la práctica, apuntar hacia alguna zona del cielo se va haciendo cada vez más fácil.
    -   Necesitan un contrapesado para equilibrarlo, lo que implica mucho más peso.

    Montura de Horquilla
    monturas

     Las monturas de horquilla pueden ser ecuatoriales o azimutales según la forma en la que se dispone el eje horizontal. Si rota paralelamente al suelo, entonces se trata de una montura de horquilla azimutal, pero si lo hace de forma paralela al ecuador terrestre (por tanto, de forma perpendicular al eje de rotación de la Tierra, inclinada los mismos grados que nuestra latitud), se trata de una montura de horquilla ecuatorial. Suelen utilizarse en telescopios reflectores básicamente en telescopios de tipo Cassegrain (Schmidt y Maksutov).

    A diferencia de la mayoría de las monturas azimutales, este tipo de montura puede motorizarse y controlarse mediante ordenador y poder realizar fotografías. Las ecuatoriales también lo permiten.

    Ventajas
    -   A diferencia de las monturas ecuatoriales, no necesitan contrapesos para equilibrar el telescopio.
    -   Son más compactos, y la forma en la que se observa es mucho más cómoda que en un telescopio ecuatorial.

    Inconvenientes
    -   Son significativamente más caros que las otras monturas y no suelen venderse independientemente al telescopio.

    -  Los modelos azimutales sin motorizar tienen los mismos inconvenientes que el modelo azimutal.


    Patas del Telescopio
    Otro asunto que se suele tener poco en cuenta. Generalmente verás que las patas de un telescopio están hechas de madera o de aluminio u otros metales (huye de las patas de plástico) y suelen ser tres. Es muy recomendable que esas tres patas estén unidas entre sí, generalmente llevan una pequeña bandeja que te permitirá situar los accesorios del telescopio (oculares, lente de barlow...) o a veces sencillamente es un eje que las une a las tres.
    Evita las monturas en las que las tres patas estén situadas independientemente entre sí ya que la estabilidad no será tan buena (hay modelos en las que la bandeja está acoplada a una de las patas, pero no está en contacto con las otras dos patas). Es siempre recomendable que el telescopio esté situado a la menor altura posible, de esa forma el centro de gravedad del telescopio está en su posición más baja y la estabilidad es mucho mayor, esto es muy importante si hay algo de viento en tu lugar de observación.
    Si ese no es el caso y prefieres más comodidad puedes subirlas hasta la altura que creas conveniente, teniendo en cuenta los movimientos del tubo y el lugar en el que tendrás que observar a través de él.
    Hay quien recomienda que sean de madera y otros recomiendan que sean de metal, pero atención con estas últimas, hay muchos modelos que presentan patas de aluminio tan finas que incluso pueden llegar a deformarse por el peso del telescopio. Un telescopio tiene que ser una estructura fuerte y estable, si podemos tirar el telescopio con un dedo, quizás sería mejor buscar algo mejor.
    Quizás sea mejor una montura de madera (cada vez menos presentes en los telescopios), porque absorben antes las vibraciones, las metálicas se pueden comportar como cajas de resonancia.

    La forma en la que las patas tocan al suelo suele ser diferente según el tipo de telescopio. Hay algunos que acaban en punta, ideal para situar el telescopio en el campo, y además presentan un capuchón por si quieres observar sobre una superficie plana, como un balcón, de esa forma evitas rallar el suelo. Tenlo en cuenta si no quieres rallar las baldosas


    Buscador
    El buscador es un pequeño catalejo, acoplado al tubo, que nos permite dirigir el telescopio hacia la zona del cielo a dónde se encuentra el objeto celeste que queremos observar. Nos ofrece una vista del firmamento con pocos aumentos (generalmente de 6 a 10x) de tal forma que podemos precisar mejor la posición del objeto. Si miramos a través de ellos veremos que tenemos una referencia visual, generalmente una cruz, que nos permite apuntar exactamente a la zona del cielo que queremos ver. Si el buscador y el tubo del telescopio apuntan hacia la misma zona del cielo, por el ocular veremos el objeto que tenemos centrado en el buscador.
    A diferencia de unos prismáticos, la imagen que muestran los buscadores (excepto algunos modelos) está invertida, es decir, lo que vemos a la izquierda aparece a la derecha y lo que vemos arriba aparece abajo, pero con unas cuantas horas lograremos adaptarnos a este inconveniente. Piensa además que los telescopios astronómicos también muestran las imágenes invertidas, cosa que no suele importar mucho en astronomía, pero sí si quieres ver paisajes diurnos. Con un poco de práctica verás que también te acostumbras a ver el cielo del revés.
    Antes de la primera observación a través del telescopio, lo primero que tendremos que hacer es acoplar y orientar correctamente el buscador respecto al tubo del telescopio, para ello, durante el día, hemos de dirigir nuestro telescopio, con los mínimos aumentos posibles, hacia algún objeto lo más lejano posible y fácil de identificar, por ejemplo: la cima de una montaña, una farola o la matrícula de un coche. Una vez elegido el objeto, hemos de fijar los seguros del telescopio para que no se mueva y hemos de mirar por el buscador.
    Lo primero que hemos de hacer es enfocarlo correctamente, aunque no todos los buscadores pueden ser enfocados (si es así no te servirá para encontrar cosas). Una vez enfocado hemos de centrar la imagen de tal forma que el objeto que estamos viendo a través del ocular se encuentre justo en el centro de la cruz. Una vez lo hemos centrado podemos probar a apuntar con el buscador a cualquier otro objeto y comprobar que a través del ocular lo vemos bien centrado.
    Bueno, hasta este momento tenemos el buscador bien centrado para la observación diurna, pero cuando queremos ver objetos del firmamento comprobaremos que ese centrado no nos sirve, porque lo hemos centrado observando un objeto muy cercano, comparado con los objetos que veremos a través del telescopio.
    Por la noche, lo primero que hemos de hacer es dirigir el buscador hacia algún cuerpo brillante y puntual, por ejemplo una estrella o un planeta brillante. Veremos que ese objeto no aparece centrado en el ocular de mínimos aumentos cuando miremos a través del telescopio. Lo que tenemos que hacer es centrarlo con los mandos del movimiento, desenroscar ligeramente los tornillos del buscador y centrarlo correctamente.
    Si quieres puedes volver a liberar los mandos y buscar otra estrella brillante y comprobar que aparece centrada en el ocular. Una vez comprobado ponemos el ocular que nos ofrezca un poco más de aumentos y comprobamos que centrando nuestro buscador hacia algún objeto, éste también aparece bien centrado en la imagen del ocular, si eso no fuera así tenemos que volver a fijar los seguros de los movimientos de la montura y modificar ligeramente la posición de los tornillos que sujetan al buscador.

    Una vez realizado el cambio podemos volver a intentar encontrar algo mirando por el buscador y luego por el ocular. Finalmente volvemos a repetir los mismos pasos con el ocular que nos ofrezca los mayores aumentos.
    Como comprobarás suele ser muy difícil que el buscador esté bien centrado a los máximos aumentos, por lo que cuando queremos ver un objeto del firmamento lo primero que hacemos es situar el ocular que nos ofrezca los menores aumentos, luego buscamos el objeto a través del buscador (si es lo suficientemente brillante), fijamos los seguros de los ejes cuando el objeto se encuentre en el centro del campo visual de ese ocular y vamos cambiando de aumentos si es necesario.
    El buscador es una de las piezas fundamentales de un telescopio, porque nos ofrece una primera aproximación a lo que queremos ver, de forma muy similar a la que nos ofrece unos prismáticos (por eso insisto en familiarizarse con ellos porque luego nos será mucho más fácil encontrar objetos a través del buscador, que nos ofrece una imagen muy similar, aunque invertida).
    Desgraciadamente, incluso en los telescopios más grandes, el buscador suele ser muy pequeño y de mala calidad. Suelen ofrecer unos 6x (aumentos) y suelen tener unos 30mm de diámetro (6x30). Si puedes te recomiendo que recicles unos viejos prismáticos estropeados o descentrados, les quites el objetivo (preferiblemente que sean de unos 50mm de diámetro) y el ocular y los acoples a un tubo (a mí me fue muy bien un tubo del líquido para las lentillas) y luego lo fijes de alguna forma (para manitas) al tubo del telescopio.
    Con él podrás centrar muchísimos más objetos y te será mucho más fácil encontrar las cosas, además el campo de visión es el mismo que el de unos prismáticos. Puedes hacerte la cruz acoplando dos pequeños hilos de cobre a la base del ocular. Hay quienes utilizan tela de araña de una telaraña abandonada para hacer esa cruz y así poder apuntar con mucha más precisión al objeto que queremos ver, pero eso conlleva mucha más precisión y paciencia. A veces pueden encontrarse prismáticos de segunda mano a buen precio que pueden servirte para hacerte este "fabuloso" buscador.

     

     

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