

Copyright © 2005 La Tierra y su Entorno. All rights reserved Andrés Silva Kewitz La Tierra y su entorno es marca registrada . Nuestros agradecimientos a:
Lenovo Chile
Observatorio Europeo Austral
Intel
Universidad San Sebastián
Círculo Astronómico
Actualidad Espacial º Jorge Ianiszewski º Roderick Bowen º Club Científico de Peñalolén º Telescoperos Ricardo Gonzalez º Club astronómico Aldebarán º Club Caylo º Luis Bravo ( Syncro) º Willy Stern W. º José Luis Cárdenas º Ilustre Municipalidad de Buin º RTBuin º Ilustre Municipalidad de Valparaíso º Ilustre Municipalidad de Casablanca º Ilustre Municipalidad de Quillota º Ilustre Municipalidad de Viña del Mar |
El Sol
El sol es una estrella de tipo espectral G2 normal, una entre 100 billones de estrellas en nuestra galaxia. Posee un diámetro de un millón trescientos noventa mil kilómetros, una masa de 1.989 30 kilogramos y una temperatura de 5.800 kelvin (superficie) y 15.600.000 (núcleo). En la actualidad se sabe que el sol consta en términos de masa de un 75% de hidrógeno y de un 25% de helio (en números de átomos sería un 92.1% de hidrógeno y el restante 7.8% de helio); todos los elementos restantes, denominados "metales", conforman tan sólo el 0.1%. Esto va cambiando lentamente en el tiempo a medida que el sol va convirtiendo en su núcleo el hidrógeno en helio. Las capas externas del Sol presentan rotación diferenciada: en el ecuador la superficie rota una vez cada 25,4 días; y cerca del polo llega a los treinta y seis. Este extraño comportamiento se debe al hecho de que el sol no es un cuerpo sólido como la tierra. Efectos similares a este pueden apreciarse en los planetas gaseosos. La rotación diferenciada se extiende considerablemente hacia el interior del sol pero su núcleo rota como un cuerpo sólido. Las condiciones en el núcleo (aproximadamente la cuarta parte más interna de su radio) son extremas. La temperatura es de 15.6 millones de grados Kelvin y la presión de 250 billones de atmósferas. En el centro del núcleo la densidad del sol es de 150 veces la del agua. La superficie del sol, llamada fotosfera, posee una temperatura de aproximadamente 5800K. Las manchas solares son regiones "frías", de sólo 3800 K (se ven oscuras sólo al compararlas con las regiones circundantes). Estas manchas pueden ser muy grandes, llegando a los 50.000 km de diámetro, y son causadas por interacciones complicadas y no muy comprendidas con el campo magnético del sol. Una pequeña región conocida como cromosfera se extiende por encima de la fotosfera. El campo magnético del sol es muy fuerte (en estándares terrestres) y muy complicado. Su magnetosfera (también conocida como heliósfera) se extiende más allá de Plutón. Información reciente de la sonda Ulisses muestra que durante el minimum del ciclo solar el viento solar emanado de las regiones polares fluye a una velocidad de 750 km por segundo, casi al doble de lo que lo hace a latitudes más bajas. La composición del viento solar también parece diferir en las regiones polares. Durante el maximum del ciclo solar, sin embargo, el viento solar se mueve a una velocidad intermedia. Las sondas recientemente lanzadas Wind, Ace y Soho llevarán a cabo nuevos estudios del viento solar, desde un punto de ventaja dinámicamente estable que está justo entre la tierra y el sol, a aproximadamente 1.600.000 km de la tierra. El viento solar tiene considerables efectos en las colas de los cometas e incluso efectos medibles en las trayectorias de las naves. En los bordes del sol a menudo son visibles espectaculares rizos y prominencias. La cantidad de energía que sale del sol no es completamente constante, así como tampoco lo es la actividad de las manchas solares. Hubo un período de muy baja actividad de manchas solares en la segunda mitad del siglo 17 denominada "Mounder Minimum" (el minimum del globo de oro"). Éste coincidió con un período de frío anormal en el norte de Europa conocido a veces como la corta edad de hielo. Desde la formación del sistema solar la salida de energía ha aumentado en un 40%. El Sol tiene aproximadamente 4.5 billones de años. Desde su nacimiento ha utilizado ya alrededor de la mitad del hidrógeno contenido en su núcleo. Continuará irradiando "pacíficamente" seguramente por otros 5 billones de años (aunque su luminosidad será de aproximadamente el doble en aquella época). Pero a la larga se quedará sin su combustible hidrógeno, por lo que forzosamente entrará en cambios radicales, los que comunes en términos estelares, provocarán la destrucción total de la tierra (y probablemente la creación de una nebulosa planetaria). Los satélites del sol
|