
Lo que diferencia a los telescopios refractores de los reflectores es que en el primer caso, el elemento que concentra la luz es una lente y en este caso es un espejo. Los espejos reflejan toda la luz de la misma forma, no la dispersan, con lo que el problema de la aberración cromática está solucionado, bueno, no del todo: al final del trayecto de la luz se encuentra el ocular, que es una lente, pero apenas notaremos cromatismo. Los telescopios reflectores presentan dos espejos conocidos como Primario y Secundario. En el espejo Primario la luz que ha entrado en el tubo se refleja y concentra hacia el espejo Secundario. El espejo Primario es cóncavo, de esa forma puede concentrar la luz.
El espejo Secundario suele ser (no siempre lo es) un espejo plano y mucho más pequeño que desvía la luz hacia un lado del tubo o hacia una abertura realizada en el centro del espejo Primario, según el tipo de telescopio. Suele situarse cerca de la entrada de la luz.
A partir de ahora nos referiremos a esos espejos como primario o secundario. Existen muchos tipos de telescopios reflectores, pero los más conocidos por los astrónomos aficionados son los de tipo:
Newton
Este tipo de telescopio fue concebido por el genial astrónomo, del cual conserva su nombre. Newton conocía perfectamente el problema de la aberración cromática en los refractores, gracias a sus estudios en óptica ideó un telescopio que no presentase ese inconveniente, descubrió que los espejos reflejan toda la luz por igual y utilizó un espejo cóncavo para poder concentrar la luz, sustituyendo a las lentes.
En los telescopios tipo Newton la luz entra a través del tubo, parte queda bloqueada por el secundario y la araña que la sustenta, pero el resto sigue su trayectoria dentro del tubo.
En el fondo de este rebotan sobre un espejo cóncavo (espejo primario) que concentraría toda esa luz algo más allá de la abertura del tubo. Como no podemos situar un ocular delante del tubo y observar a través de él, porque sencillamente estaríamos tapando la luz de los objetos que queremos ver, desviamos 90º esa luz mediante el espejo secundario, que está sustentados por una estructura que generalmente tiene forma de cruz llamada Araña (un hecho curioso es que los 4 rayos que aparecen en las estrellas de algunas fotos se deben esa "araña", por lo tanto podemos afirmar que esa foto se ha hecho a través de un telescopio reflector en el que el secundario estaba sustentado por una araña en forma de cruz, en vez de ir insertado en la placa correctora de vidrio).
La luz desviada atraviesa el tubo a través de un orificio y se dirige hacia el ocular, situado al final del portaocular. Más allá del ocular se encuentra nuestro ojo que capta esa luz y nuestro cerebro que analiza esas señales.
Sus ópticas pueden desalinearse o descolimarse, pero podemos volverlas a alinear, eso sí, con mucho cuidado, nunca hay que forzar los tornillos ni desenroscarlos más de la cuenta. En el caso de los telescopios Newton hemos de mirar a través del agujero del portaocular sin ningún ocular puesto, el tubo tiene que dirigirse hacia alguna zona brillante, como el cielo (nunca hacia el Sol¡¡¡), hemos de mirar el reflejo de nuestro ojo sobre el secundario e ir moviendo los tornillos que se encuentran en la base del tubo, y que mueven el primario, hasta que veamos perfectamente centrado la araña y el reflejo de nuestro ojo en el secundario.
Cassegrain

Es muy parecido al sistema Newton, pero la luz, en vez de ser desviada por el secundario hacia un lado del tubo, se desvía hacia el primario, que está perforado. La luz viaja a través de él hasta que esa luz llega al ocular.
Esta configuración permite acortar muchísimo el tubo ya que la distancia focal de la luz se considera como la suma del recorrido de la luz desde el primario al secundario y desde el secundario hasta el ocular, por lo que es más del doble de la longitud del tubo, con las ventajas que eso conlleva en espacio. El inconveniente es que hay que mirar por detrás del tubo, al igual que en un telescopio refractor, pero con la ventaja que el telescopio es mucho más corto que uno de ese tipo.
A diferencia de los telescopios Newton o los refractores, a la hora de enfocar el ocular no movemos el portaocular, sino que se mueve el espejo primario. Suelen descolimarse más difícilmente que los Newton, pero aun así quizás haya que hacer alguna modificación. En este caso, en vez de actuar sobre el primario se hace con el secundario.
El espejo secundario suele tener tres puntos de apoyo. Para colimarlo correctamente hemos de dirigir nuestro telescopio hacia alguna estrella brillante, luego ponemos el ocular que nos ofrezca mayores aumentos y desenfocamos la imagen. Veremos que aparece una figura en forma de aro. Si el agujero interior está descentrado tendremos que desenroscar ligeramente los tornillos del secundario e irlos enroscando a la vez que miramos a través del ocular. Hemos de conseguir que el agujero interior vuelva a estar centrado dentro del aro.
Eso sí, hemos de ir con mucho cuidado a la hora de desenroscar los tornillos del espejo secundario ya que podría desprenderse y caer sobre el espejo primario, quebrándose ambos.
No sería la primera, ni la última vez, que a alguien se le cae el espejo secundario sobre el primario, por lo que si el descentrado no es demasiado pronunciado es mejor no tocar los tornillos. Si se hace con mucho cuidado esta operación puede realizarse de forma muy rápida, observando cómo varía la posición del agujero central a medida que atornillamos o destornillamos el espejo secundario.
Ventajas:
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Los materiales con los que se realizan los espejos no tienen porqué cumplir tantos requisitos como los vidrios o cristales de las lentes, por tanto suelen ser más baratos. Aunque existen materiales especiales, más caros, como el Zerodur, que hacen que el tiempo que tenemos que esperar antes de usarlo sea menor. También existen otros materiales más específicos. Estos materiales encarecen el precio del telescopio, pero son muy recomendables.
- La luz reflejada no se dispersa en sus colores al reflejarse en el espejo, además refleja por igual todos los colores (longitudes de onda) a diferencia de la refracción de la luz en la que, por ejemplo, deja pasar un 85- 90% de la luz amarillo- verdosa, pero apenas si refracta la luz azul- violácea.
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Son más cortos que los refractores. En este caso se recomiendan que tengan una distancia focal entre 5 a 10 veces la distancia focal. (Un reflector de 150mm de abertura, con una Relación Focal f/6 tendría una distancia focal de unos 900mm, pero como la luz es desviada por el espejo secundario, esa longitud es algo menor, en el caso de un refractor esa longitud se recomendaría que fuera unos 2.250mm).
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El límite en su abertura prácticamente viene determinada por la disponibilidad económica, a diferencia de los refractores, en el que la gama de aberturas es muy limitada.
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Son mucho más baratos, a igualdad de abertura y calidad, respecto a los refractores.
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Ya que presentan mayores aberturas que los refractores, podemos utilizarlos para el estudio del Cielo Profundo, como las galaxias, nebulosas, cúmulos de estrellas, quásars... esos objetos suelen ser muy débiles y por tanto necesitamos concentrar la máxima cantidad de luz que podamos.
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Una de las pocas ventajas que presenta la obstrucción de la luz producida por la araña y sobre todo por el espejo secundario es que el poder de resolución aumenta ligeramente, variando la forma en la que la luz se dispone alrededor de los objetos brillantes, lo que permite poder separar mejor dos estrellas binarias de brillo similar, siempre y cuando la turbulencia lo permita.
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La posición que adoptamos a la hora de la observación es mucho más cómoda ya que el ocular se encuentra mucho más alto. Observaremos sobre una silla (algo peligroso), de pie o sentados, a diferencia del refractor, en los que muchas veces tenemos que arrodillarnos o agacharnos. Inconvenientes:
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La calidad de la imagen suele ser peor a las que ofrece el refractor, ya sea debido a la turbulencia del aire dentro del tubo, o a las deformaciones del espejo debido a diferencias de temperatura entre la parte interna y externa del espejo en los primeros minutos de observación, aunque con la aparición de esos nuevos materiales, ese problema casi se anula. Una forma de minimizar las turbulencias en el interior del tubo es dejar el telescopio iguale su temperatura a la del exterior, por ejemplo, una media hora. Ese tiempo además nos permitirá adaptarnos a la oscuridad de la noche. Por suerte, se han creado un tipo de lámina transparente de plástico que puede situarse delante de la abertura del tubo, que evita que entre el polvo y evita las turbulencias interiores del tubo.
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Otro factor que contribuye a que la imagen sea de menor calidad es la obstrucción de la luz producida por la araña y el espejo secundario, sobre todo en la zona central, sea peor y no permita tanta resolución de detalles como las que ofrece el refractor. Siempre queda la posibilidad de dejar el objeto que queramos ver ligeramente desplazado respecto al centro de la imagen. Esa obstrucción puede notarse durante las observaciones diurnas, aparece una mancha negra muy difuminada en la imagen, sobre todo cuando se utilizan muy bajos aumentos, o cuando nos separamos ligeramente del ocular. Esa obstrucción también hace que el contraste de las imágenes no sea tan alto, además se pierde entre un 25 y un 30% de la luz que entra por el tubo, en el caso de los Newton. En las grandes aberturas ese inconveniente se minimiza.
- Al cabo de los años es necesario aluminizar el espejo ya que quedan expuestos a la acción del aire, los contaminantes, etc. Si se cuida correctamente, quizás sea necesario aluminizarlo pasados unos 15 años, pero si no se protege, si se contempla el cielo cerca de alguna zona muy contaminada, cerca de la costa (la sal que transporta el aire puede crear una fina capa que deteriora la lámina reflectante), etc. quizás sea necesario realizar esa aluminización anualmente. Por suerte, la mayoría de fabricantes de telescopio protegen la lámina metálica reflectante con una finísima capa de cuarzo que evita el deterioramiento, o al menos lo minimiza. Por cierto, ni el primario ni el secundario deben ser tocados con nuestros dedos jamás, estaríamos ensuciando de grasa esas superficies y su limpieza es bastante delicada.
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Son sensibles a los golpes y a los movimientos bruscos y los espejos pueden desalinearse, aunque pueden volverse a alinear antes de la observación. En los Newton se ha de alinear correctamente el espejo primario y en los Cassegrain se ha de alinear el secundario. Por lo tanto hemos de evitar los golpes. Es muy recomendable transportarlos en alguna maleta acolchada o envueltos en una manta para evitarlo en la medida de lo posible.
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La gran ventaja de los Newton es la posibilidad de conseguir grandes aberturas, pero eso supone telescopios muy voluminosos, por lo tanto se necesitan buenas monturas, que permitan que la imagen sea lo más estable posible.
- Pese a que la posición en la observación es mucho más cómoda, el hecho de observar mirando hacia un lugar totalmente diferente a la que se encuentra realmente el objeto (que se encontrará hacia nuestra derecha o nuestra izquierda) puede despistarnos bastante a la hora de encontrarlo, aunque con el uso del buscador ese problema se minimiza.